lunes, 3 de noviembre de 2008
jueves, 24 de abril de 2008
domingo, 27 de mayo de 2007
Homenajes
Herida
Dolores Castro
Savia que sube al pecho
de la higuera
y mana leche de la herida.
Regazo que cobija mis palabras.
De la tierra poblada
sube su amor hasta la herida
y mana.
El sueño de las piedras y de las ramas
se levanta de mi lecho
y el de las aguas.
Cada uno su lengua
todos en una llama.
Siempre Mía
Por Efraín Huerta
Criatura irresistible, nube, voz de mi sueño,
suave espejo nupcial, escúchame en tu vida,
víveme con tu vida, ámame con tu amor
y déjame a tus plantas como raíz despierta.
Eres el árbol vivo de mi antiguo paisaje,
criatura hecha de amor, amorosa criatura;
eres la estatua dócil y la violenta lluvia,
y eres canto y silencio en mi templo de carne.
Criatura, piel de mi alma y sangre de mis labios:
deja que mi dolor se apoye en tu valiente
y clara juventud; deja que mis deseos
sean el vivo reflejo de tu propio deseo.
Criatura hecha de besos, criatura siempre mía:
una orquídea en tu cuerpo me llama desde siempre,
y yo la bebo entera con mis labios-cuchillos
y me muero de fiebre sobre tu pecho abierto.
Eres diosa en mi sueño, hembra de mi delirio,
espejo de mi piel y azucena en mis brazos.
Déjame ser la espina nupcial y soberana
de tu soberbia vida. Déjame ser feliz.
Algunas Obras
Que es poemar me dices y sabiendo que lo sabes lo dices sin preguntar.
Poemar, te digo: es recorrer el poema con tus manos, deslizándolas suavemente, como serpientes, por toda su geografía semántica. Moldeandolo como el escultor al barro. Arrancándole toda la sensibilidad de los bordes y dejando las yemas de tus dedos dibujadas en su vestidura poética.
Eso, es poemar. Disfrutar el poema dejándole tu alma en prenda y tomando de él ese grito desesperado que te dice y te tiembla y te llena y te entrega y te sueña y vuela contigo al rincón de tu vida, donde los sentimientos se conjugan iluminados por la luna y el canto de tu amor.
Poemo el poema, te poemo a tí, me poemo yo y el poema y tú, son mi poema.
Mercedes
Con la copa de vino en la mano derecha y en la otra la hostia, el padre Francisco veía cómo se acercaba Mercedes, con esa cadencia que tanto lo emocionaba.
“Dios mío, qué mujer”—pensó conteniendo un suspiro.
Al tener enfrente a la joven, el sacerdote dejó salir de su pecho las palabras que durante treinta años había dicho, en ese momento tan solemne.
— ¡Cristo, que cuerpo!
El silencio en la nave principal de la iglesia, le gritó al cura que el hombre se le había salido de la sotana.
El domingo siguiente, el padre Francisco ya no estaba en la misa. Los brazos de Mercedes lo cobijaron el resto de su vida.
En el pueblo, se recuerda el gran amor de Francisco y Mercedes. Sobre todo, por los diez hijos que felizmente procrearon.
Chuparroso
Tiembla, suda, alarga el pico,
se le humedecen los ojos,
agita sus alas sacudiendo las plumas
[es] Aspa de abanico
Vive, vibra,
mueve la cabeza
con el ritmo de un poema
de Neruda
[es] Circulo,
luz para
sus dedos que se mueven
con la agilidad de un pianista
enamorado
Los colores de sus plumas bailan
con la música del sol
danza mágica que enciende los pétalos
[de] las flores
Su sentir es el amor mismo
envuelto en plumas
Se expresa con el cuerpo
Su lenguaje transita
por el puente construido
con los suspiros acaso
de sus amores
Vuela y desvuela
en un ir y venir por sus ganas,
siente y siente que lo sienten
Es un ave con el corazón
de mariposa
Cuando abraza a las flores
las fecunda
Como milagro bíblico
multiplica los jardines,
es flor
[pájaro]
Es una mariposa
danzándole al sol.
Danza de imágenes
Siempre que terminamos de leer un libro nos queda una danza de imágenes con múltiples lecturas. Poco a poco se van asentando y finalmente aparece lo que a nuestro ver es la lectura central. Lo que me ha sucedido después de recorrer Quick Fix: Sudden Fiction de Ana María Shua (White Pine Press, 2008), ha sido una experiencia nueva. Tuve la oportunidad de explorar, a un mismo tiempo, tres versiones de un mismo texto. La colección de imágenes textuales de Ana María Shua, la traducción de Rhonda Dahl Buchanan que nos brinda una versión nueva que capta el espíritu del texto en el sentir o desde los ojos de otra lengua y la agilidad visual de las imágenes de Luci Mistratov que van de la mano del texto y se deslizan entre las dos versiones de tal forma que adquieren vida propia y nos llevan a una tercera lectura. Son los vértices de un triángulo equilátero que nos muestra el maravilloso mundo que encierra el libro de Ana María Shua.
Leer un mismo texto en dos idiomas a la vez, es una experiencia que nos da la oportunidad de disfrutar dos formas de sentir la literatura, porque es claro que el libro, va dirigido a dos tipos de lectores diferentes. Dos culturas literarias. Es un ejercicio visual para quienes dominan ambos idiomas. Ver guiones en un texto y “comas” en otro, es todo un espectáculo cultural.
Mi lectura del libro de Ana María Shua, fue una grata sorpresa al encontrarme de pronto en un mundo que se me revelaba en secuencias filmicas de una película conocida. Todos los que escribimos tenemos urgencias de cuando en cuando, de registrar una idea, hacer un pequeño retrato, captar una imágen o simplemente dejar una nota para retomarla después. Ver esas urgencias formando parte de un edificio de múltiples ventanas, ha sido para mí, la confirmación una vez más, de que en el campo de la literatura, todo es posible si se cuenta con la imaginación y la creatividad de los hacedores del arte.
La traductora Rhonda Dahl Buchanan en su introducción, nos habla de cuentos brevísimos y ficciones relámpago, al hacer un análisis general, de lo que encontraremos en el libro. Después de mi lectura, me ha quedado muy claro que nos encontramos ante una sinfonía de poeminimos, minificciones, marginalias, textos a pluma suelta, arranques filosóficos, ecos de múltiples lecturas, exploraciones religiosas, humor a vuelo de pájaro, pinceladas sobre papel, manojito de palabras con sentido exacto, imágenes desde los ojos de las edades, diagnósticos de elevador, dibujos familiares en palabras, pequeñas versiones de temas mayores, sueños en el avión, planteamientos de un discurso, preocupaciones conyugales, realismo mágico en una botella, ciencia ficción para principiantes, cuenticos fantásticos, globos de colores en la fiesta de las letras, cápsulas de terror light, voces del diablillo que todos llevamos dentro, pero sobre todo, una forma de iniciar en la lectura a todos aquellos que temen entrar a los grandes temas y una invitación a reflexionar desde los límites del desenfado.
En el viaje por el río de imágenes que integran el libro de Ana María Shua, se escucha el acento de su voz y siempre está presente ese humor argentino que va de Cortázar a Borges.
Finalmente, creo que estamos ante un edificio construido por Ana María Shua, al que Rhonda Dahl Buchanan le ha puesto nuevas ventanas, por donde podemos ver y disfrutar su arquitectura desde los ojos de otra lengua.
Texto publicado en la revista Literal latin american voices.
